Todo el arte es completamente inútil.

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Eso dijo Oscar Wilde en el prefacio de El retrato de Dorian Gray. Si lo combinamos con la famosa frase «l’art pour l’art» o «el arte por el arte», realmente no podemos culpar a un crítico por preguntarse: entonces la cuestión es cuál es el sentido del arte, por qué promover o estudiar algo que no solo es inútil sino que solo existe por sí mismo.

En mis momentos de duda me lo pregunto. Estoy terminando un grado de Humanidades y de vez en cuando me veo en una habitación rodeada de idiotas que se las dan de importantes debatiendo sobre teatro lírico y pienso: ¿Para qué sirve todo esto? ¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Merece la pena estudiar lengua y literatura?

Todo ello tiene un comienzo: la Literatura. Todo empieza con la Literatura. Así, Con L mayúscula, bien alta en un pedestal: Dorian Gray es Literatura; 50 sombras de Grey no. Esto es Arte. Bueno, ¿y qué? ¿Por qué no podemos escribir con mayúscula lo que es importante para nosotros; del mismo modo que A.A. Milne decidió hacerlo cuando escribió «Bear of Very Little Brain» (El oso con pequeño cerebro)? Sin embargo, la mayúscula no sólo significa que merece la pena; sino que concreta que estamos hablando de una institución, de una estructura que podemos aprovechar pero también cuestionar. Los críticos anteriores a nosotros eligieron estas obras por alguna razón, creyendo que contribuían al progreso del pensamiento humano. ¿Estamos de acuerdo? Bueno, probablemente. Normalmente los críticos saben de lo que hablan. Pero a los victorianos no les gustaban demasiado los modernistas (como Virginia Woolf) y mira como se les elogia ahora. Así que no hay que dejar de reflexionar, y jamás dejar de cuestionar las decisiones de los críticos, preferiblemente habiéndonos informado sobre el tema).

Ahí encontramos el sentido de las Artes y Humanidades: cuestionar. Pensemos en las otras disciplinas que podemos estudiar (y para ser justa, las escribiré con mayúscula): Ciencias, Ingeniería, Medicina, Comercio, Información, Tecnología… Todas son útiles. Todas son necesarias. Pero ninguna de ellas constituye un fiel reflejo en el que estudiar la sociedad. ¿Cómo esperamos evolucionar si no nos analizamos? La Sociología, la historia, la filosofía, la política, la psicología (esa disciplina resbaladiza que tiene que ver tanto con las Artes como con las Humanidades) y todas las demás artes son cómplices del estudio de la sociedad humana: las Humanidades estudian la humanidad. Por qué hacemos lo que hacemos, cómo nos sentimos, cómo pensamos. Llega incluso a dinamitarse a sí misma: el Postmodernismo, por ejemplo, dice que todo es un constructo, lo que hace de él mismo otra ideología más inventada por el hombre.

Con esa idea en la cabeza, volvamos a lo que dijo Oscar Wild. «Todo el arte es completamente inútil». También escribió que el artista es simplemente «un creador de cosas bonitas», que «El arte es a la vez superficie y símbolo. Aquellos que van más allá de la superficie lo hacen corriendo su propio riesgo. Aquellos que leen el símbolo lo hacen corriendo su propio riesgo. El arte es realmente espejo del espectador, y no de la vida»

Un argumento válido. Aunque también lo es el de Katherine Mansfield cuando dijo que «El juego de la escritura tiene dos arranques. Uno es la alegría; la alegría verdadera…el estado en que te sientes dichoso, en paz. Después algo frágil y encantador se abre delante de mis ojos, como una flor que no piensa en una helada o en el aliento frío; sabiendo que todo es calor y suavidad y está «preparado». Y eso intento, siempre desde la humildad, expresar (…) El otro arranque es el antiguo y original, y (si no hubiera conocido el amor) hubiera sido mi todo. Ni el amor ni la destrucción (ambos están por debajo del desprecio como motivos reales); sino un sentimiento extremadamente profundo de desesperanza, de que todo está destinado al desastre… un grito contra la corrupción: ese es el quid de la cuestión»

Dos autores, ambos aceptados en la profunda institución de la Gran Literatura. Uno de ellos nos dice que el Arte está al servicio de la belleza pero que esta es inútil e intentar entenderlo es peligroso. Otra nos dice que el arte es una manera de expresar las emociones, ya sea felicidad o insatisfacción con el mundo, es una forma de capturar la esencia de la Vida. Ambos puntos de vista son compatibles, ¿o no? El arte es inútil porque no tiene una función tangible; pero también es inspirador, bello y expresivo. De hecho, si hace de espejo del espectador, como dice Oscar Wild, es lo que tú quieras que sea.

No debemos olvidar que todo es cuestionable. Que las ideas cambian, que nosotros cambiamos, que no tenemos que aceptar todo lo que está escrito ni lo que hubo antes de nosotros (ni siquiera las divagaciones intelectuales que estás leyendo ahora mismo), que lo que uno piensa que es el Arte quizá no guste ni estética ni intelectualmente a otras personas. Así, toda la teoría de Descartes se basa en la duda.

Pero por lo menos, ¿no es verdad que el amor que se representa en el cine nos hace apreciarlo y querer reflejarlo en nuestras propias vidas? ¿No hemos notado alguna vez ese momento de gran concentración que experimentamos cuando nos metemos de lleno en una novela? ¿No es cierto que la música nos mueve, hace que queramos bailar, llorar, o cantar? ¿Que un final trágico de una obra de teatro nos sume en un momento de emoción, al vacilar entre realidad y ficción?

¿No es cierto que el arte nos hace sentir?

Quizá no. Pero imaginemos lo aburrido sería el mundo sin él, que es jodidamente Divertido.

 

Alice Walker

Traducción: Isabel Ciudad (asistente: Raquel Velasco)

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