La Universidad española, hoy Entrevista a Jorge Sainz, Director General de Política Universitaria en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

España no es un país ajeno a la tradición universitaria. En el s. XIII nace la universidad de Salamanca, la más antigua del país y octava del mundo. El código de las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio define la universidad como “ayuntamiento de maestros e de escolares, que es fecho en algún logar con voluntad e entendimiento de aprender los saberes”. Y la cuestión no es menos importante en el s. XX, cuando un comprometido Ortega escribe Misión de la Universidad. A día de hoy el debate en torno a la universidad española se centra en su calidad, su capacidad para responder a los retos del presente y sus perspectivas de futuro. The Bo Review entrevista a Jorge Sainz, Director General de Política Universitaria en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Según el ranking QS de 2013, la primera universidad española -la Autónoma de Barcelona- es la 177 del mundo. ¿Por qué?

Los rankings que se plantean recogen un tipo de universidad muy determinado en cuanto a tamaño, estudios y planteamiento. Son sensibles a aspectos como tener un Nobel entre el profesorado, o la investigación. Las universidades españolas son universidades generalistas. Si observamos el ranking por partes -como matemáticas, física, ingeniería- hay universidades españolas muy bien colocadas. Tienen áreas que están entre las 10 o 50 primeras del mundo, y áreas donde hay investigación pero sobre todo son docentes.

La universidad española es de mucha calidad, con investigación centrada en áreas muy concretas. Hasta hace unos 50 años estaba muy volcada en la docencia, y recientemente ha dado un cambio muy importante hacia la investigación: España es actualmente la novena potencia productora de ciencia, y del total de ciencia producida el 60% procede de las universidades. Sí que hay universidades que son potentes y que no están en los rankings por la estructura de las universidades españolas, no porque sean de poca calidad. En el extranjero los profesionales españoles están muy reconocidos: eso quiere decir que la universidad es buena.

El número de universidades en nuestro país asciende a 81, 50 públicas y 31 privadas. ¿Es este número excesivo?

No estoy de acuerdo. En España las universidades, para este tipo de situaciones de investigación, no están muy especializadas sino que son más bien generalistas. No las hay que se dediquen sólo a la docencia, sino que cada universidad hace también investigación. De este modo hay universidades que son excepcionales en un área concreta en la que no son comparables a ningún otro país, y en otras áreas no son tan buenas. Están en un proceso de especialización, que se va a alargar a lo largo del tiempo y en el que estamos trabajando.

Hay universidades que funcionan de forma perfecta dentro de un ámbito regional muy concreto. Pongo por caso la universidad de Almería, que es relativamente pequeña y está especializada a nivel mundial en la gestión de aguas. Las universidades cubren las necesidades locales que tienen, no me parece que haya demasiadas sino que atienden distintas necesidades. Es imposible competir en todas las áreas.

El plan Bolonia es toda una declaración de intenciones, en cuanto a la renovación de los métodos docentes. Entre sus objetivos están la internacionalización, la evaluación continua y personalizada y la enseñanza práctica. Pero día de hoy se critica su inviabilidad dado el obstáculo que supone la austeridad… ¿Qué balance podemos hacer de su implantación?

Bolonia sí que ha supuesto un importante cambio genérico, como es plantear que el alumno es parte del proceso educativo y formativo. Hemos descubierto algunas cosas que han sido muy positivas, como la mayor internacionalización y la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior. Otros aspectos se están revisando, como si realmente se están siguiendo las directrices de Bolonia. A partir del año que viene se va a hacer de forma más recurrente la acreditación de los títulos, porque queremos tener la información correcta acerca de cómo está funcionando Bolonia y saber si realmente hay cosas que hay que modificar. Si bien cierto que estamos en una situación de crisis, la única expectativa es que a partir de ahora las cosas vayan mejorando de forma paulatina. Ahora mismo estamos en una tasa de reposición del profesorado del 10%, que esperemos que en los próximos años se vaya normalizando.

El modelo de grado inglés es distinto del español: allí dura 3 años, y el número de horas presenciales de clase es mucho menor. Llama la atención que se pueda mantener este modelo, cuando el nuestro es tan diferente.

Cada tradición tiene un planteamiento, y al traer Bolonia a España también había que tener en cuenta la tradición universitaria propia: pasar de la tradición española a una tradición inglesa de forma directa habría sido imposible. Se ha hecho una transición hacia un sistema más anglosajón, que es el que subyace en Bolonia. En España, en su momento la opción era un 3+2 o un 4+1. Se optó por un 4+1, que no muchos otros países tienen. En este momento un cambio no sería fácil porque todavía no están evaluados los resultados. De cara al futuro no creo que haya un cambio total, pero sí la posibilidad de que las universidades decidan qué grados tienen 3 años y cuáles 4.

Bolonia favorece la internacionalización, en consonancia con los objetivos de Programa Erasmus. ¿Qué futuro le espera a este programa?

El programa Erasmus Plus plantea situaciones muy ventajosas, sobre todo la apertura. Tal como lo hemos planteado en el ministerio, en ciclos semestrales, se pueden hacer dos ciclos en dos universidades distintas. El planteamiento que se ha visto claramente en el programa de las becas del ministerio es que Erasmus no es para aprender idiomas, sino para aprovechar los estudios. En muchas universidades españolas ya se exige un B2 para terminar la titulación. Hay muchas comunidades autónomas, como Madrid, donde ya existen colegios bilingües: hay que concienciar claramente de que el conocimiento de idiomas -en el cual España sigue siendo uno de los países más retrasados- ya no es una opción. Hay que conocerlos y hay que conocerlos bien. Hay que saber inglés, porque si no la inserción laboral es complicada. Y si puedes aprender otro idioma, mejor. Es bueno aprovechar los sistemas que hay en las universidades para aprender idiomas, porque es el momento para hacerlo.

2013 ha sido un año muy movido en cuanto a protestas estudiantiles, vinculadas con la LOMCE y el aumento de las tasas universitarias. Hay un cierto pesimismo… ¿Cómo podríamos rebatirlo con motivos tangibles?

Es cierto que se han incrementado las tasas en los últimos 5 años, pero en ningún caso las tasas de un grado cubren más allá de un 25%  de su coste. Este año hemos reforzado las becas en 250 millones de euros… Estamos empezando un proceso de reforma del sistema universitario, con una base clara de consenso con los agentes implicados: universidades, comunidades autónomas, estudiantes. Desde esta dirección general se gestionan las becas. Para que los alumnos puedan cobrar lo antes posible, estamos trabajando mano a mano con las universidades generando sistemas de intercambio de información que están permitiendo que haya un mayor dinamismo, que los problemas no se enquisten y que podamos seguir ara adelante de forma rápida.

Esta reforma se hará con consenso de todas las partes en cuanto a las necesidades en temas de gobernanza, de acceso del profesorado para que el profesorado tenga la mayor calidad, en temas de mejora de la gestión de los centros, de homologaciones para favorecer la internacionalización… Estamos en un proceso no con el objetivo de estar en el número uno del ranking, sino de mejorar la calidad: que las universidades estén mejor gestionadas y los estudiantes salgan mejor formados. El momento de crisis permite hacer cambios: estamos ahora saliendo de ella, y por tanto podemos ser un poco más optimistas en cuanto a los medios de los que se va a disponer. Creo que es el mejor momento para tener éxito en ese proceso y quiero ser optimista.

 

Entrevista: Violeta Lanza Robles

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