El Dr. José Luis Abellán (Madrid, 1933) es indudablemente uno de los más insignes eruditos del humanismo en España. Ensayista y autor de la magna obra “Historia crítica del pensamiento español,” ha ocupado entre otros cargos los de catedrático de Historia de la Filosofía Española en la Universidad Complutense de Madrid, presidente del Ateneo de la misma ciudad (2001-2009) y miembro del Consejo Ejecutivo de la UNESCO (1983-1986). The Bo Review ha tenido la oportunidad única de conversar con él en torno a cuestiones de la más rabiosa actualidad: la identidad española, qué tiene ésta que aportar al mundo y la educación en las últimas décadas. Según el Dr. Abellán el sincretismo cultural, y la renovación de lo que hasta ahora identificaba a España ante el mundo, son aspectos que no pueden ser obviados a la hora de dar con una respuesta.

¿Cuál es la importancia de la filosofía, y del intelectual, a la hora de transformar el mundo en nuestros días?

Nos encontramos ante una situación de cambio, de transformación profunda en el mundo de la cultura a nivel mundial. Esto quiere decir que la misma noción de filosofía está sufriendo una transformación: ha cumplido un ciclo histórico y en el futuro tendrá que fabricar nuevos conceptos y actitudes para responder a la problemática actual, incluso poniendo en entredicho su visión tradicional para invertir en una posición que sea fecunda para la transformación del mundo en estos momentos.

Como una persona que ha vivido inmersa en el pensamiento pienso que ese cambio de la filosofía supone también un cambio en la función del intelectual: El intelectual de hoy no puede ser el modelo que surgió a finales del XIX con el famoso artículo de Émile Zola, “Yo acuso.” En estos momentos estamos en otra problemática: el intelectual debe cumplir con las exigencias actuales y no remontarse a modelos del pasado que no tienen vigencia hoy en día.

La idea de España es a menudo puesta en entredicho, como refleja la celebérrima máxima “España es un concepto discutido y discutible.” A la luz del pensamiento de grandes intelectuales del siglo pasado como Ortega y Gasset, Unamuno o Eugenio D’Ors ¿qué diría que es la “identidad española”?

Nuestro legado filosófico e intelectual en general, tiene sentido propio con valores que siguen estando vigentes siempre que seamos capaces de restituir sus caracteres esenciales en la actual coyuntura. Ciertamente, la propia identidad española está siendo puesta en entredicho como ocurre, en realidad, con todos los aspectos sustanciales de la cultura. España también tiene que adaptarse a los nuevos tiempos, pero sin renunciar a su identidad, por lo que surge la necesidad de investigar en profundidad ese legado que sigue teniendo valores, pero que no se verá actualizado si no realizamos una investigación propia y adecuada a la actual coyuntura.

Por supuesto, las grandes figuras de Unamuno, Ortega y Gasset o Eugenio D’Ors pertenecen a la identidad española, pero hay que saber ponerlos al nivel de hoy para extraer de ellos lo que puede ser fecundo para el futuro y no restituirles en conceptos y valores cuya vigencia ha sido trascendida por la actualidad.

Publicaba usted en EL PAÍS en 2004 al respecto de la reforma socialista de la ley de inmigración que, frente a la idea que sitúa a España como “evangelizadora del orbe,” estaba surgiendo la necesidad de una nueva concepción de España. ¿Sabría usted, nueve años después, esbozar en qué está consistiendo esta nueva “España horizontal” a la que alude en dicho artículo?

Efectivamente, publiqué un artículo en EL PAÍS sobre la reforma socialista de la ley de inmigración. Mas no se trata tanto del sentido religioso de la evangelización, sino de una respuesta a lo que hoy llamamos “la globalización,” en la cual España ha de restituir valores que estuvieron vigentes en otra época y que hoy se hallan retenidos anacrónicamente.

España fue habitada por pueblos de distinta cultura, desde iberos hasta romanos, cartagineses, godos o judíos. Este contacto con diversas culturas produjo una exposición adecuada a la labor del sincretismo cultural lo que, en América Latina, se tradujo en el mestizaje. España está preparada para una cultura mestiza y esa podría ser una respuesta fecunda para el mundo globalizado en el que ya estamos viviendo.

En nuestro país la educación ha sido un problema inmortal. La institución libre de Enseñanza y el krausismo tuvieron especial aceptación entre los intelectuales españoles. No obstante, no se logró una educación a nivel global en la sociedad… ¿cuál es entonces el legado que nos han dejado estos grandes educadores?

Por supuesto, la educación debe ejercer -con la pluralidad que representa esa tendencia del sincretismo cultural- un papel primordial en esta labor. Desde luego tenemos antecedentes de esta situación en la Institución Libre de Enseñanza y, a mediados del siglo XIX, en el krausismo que empezaron a tomar posturas de extraordinaria vigencia para el futuro. Creo que el futuro de la cultura, de la intelectualidad española, no se pude comprender sin esos antecedentes de la segunda mitad del siglo XIX y los primeros treinta años del s. XX en los que se pudo reactualizar valores que no habían sido fundamentales en la educación tradicional. Es, por tanto, necesario elaborar un nuevo concepto de educación que haga frente a la problemática actual y que no se deje arrastrar por posturas cuya trascendencia ha hecho inevitable el desarrollo de la sociedad occidental.

A la luz de la más reciente actualidad, ¿qué opinión le merece la educación española de las últimas décadas y cómo cree que debiera afrontarse una reforma educativa, si se debe afrontar?

La educación española de las últimas décadas ha sido, en mi opinión, nefasta. Parece dura la palabra, pero creo que cambios continuos como los que estamos viviendo -y el último ha sido esta misma semana con la decisión sobre los Erasmus y su revocación a las pocas horas- indican que no estamos siguiendo una línea clara y que hay problemas por parte de nuestros dirigentes para afrontar, con sentido de futuro, la fecundidad necesaria en esta renovación que la educación española está exigiendo con la mayor energía.

Los conceptos de “valores” y “sincretismo” a los que ha aludido usted repetidas veces a lo largo de nuestra entrevista, tienen en sí un significado abierto. ¿Cómo los definiría exactamente?

Fundamentalmente, ese contacto que hemos tenido con otras culturas nos ha abierto un abanico de instrumentos metodológicos para afrontar el futuro que, inevitablemente -y dándole el buen sentido a esta palabra “inevitablemente”- puede ser conseguido en un proceso de globalización.

La globalización no podrá tener sentido fecundo y positivo si no se realiza a través de esta metodología que nos abre a otras culturas y que se encuentra en la España que supo abrirse, en el pasado, a la cultura árabe o a la judía y que, después, trascendió a los países de América Latina. De hecho, hoy podemos decir que hay un bloque hispánico de naciones y que dicho bloque tiene un sentido propio basado en el término que en Latinoamérica se conoce como mestizaje, concepto que yo considero que está involucrado en el de sincretismo.

No se podrá realizar una globalización fecunda si no admitimos un sincretismo con todas las culturas. Hoy en día, el tema árabe sigue siendo fundamental y lo vemos todos los días nada más abrir el periódico. Supimos integrar valores positivos de la cultura árabe en el s. XV, ¿por qué no vamos a ser capaces de hacerlo hoy, cuando han pasado tantos años de desarrollo cultural?

Creo que esta es la línea en la que se ha de trabajar. No puedo dar soluciones concretas, sino que se ha de trabajar en ellas, y no de forma individual dado que esa noción del intelectual como “magister dixit” ha desaparecido. Hoy somos los hombres dedicados al pensamiento y a la visión científica los que debemos dar esa respuesta, pero no desde la perspectiva de un líder sino desde un punto de vista global pues, la globalización, impone su objetivo de una colectividad nueva en la que vuelve a tomar carne el viejo concepto de Humanidad: la globalización no puede tener sentido positivo si no incluye ese desarrollo de la humanidad en su totalidad y pleno sentido.

 

Entrevista: Isaac García Darias

Categories: Cultura

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *